Meditación para calmar la mente y volver al presente

No necesitas hacerlo perfecto para empezar

Empezar a meditar no tiene que sentirse complicado. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) explica que meditar no es algo místico, sino una forma sencilla de parar un momento, respirar y volver a la calma en medio del día.

No necesitas tener experiencia, un lugar perfecto ni hacerlo “bien” desde la primera vez. Puedes empezar con unos minutos, sentarte cómodo y llevar tu atención a la respiración, dejando que ese pequeño espacio te ayude a bajar el ritmo por dentro.

Lo importante no es vaciar la mente por completo, sino regresar con amabilidad al momento presente cada vez que te distraigas. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos (NCCIH) señala que la meditación y el mindfulness suelen considerarse prácticas de bajo riesgo y que pueden ser útiles para el bienestar emocional y para manejar síntomas como estrés y ansiedad. 

Si sientes que necesitas una guía sencilla para empezar sin presión, aquí puedes encontrar una forma más amable de acercarte a la meditación

Prueba este pequeño momento de respiración

Si quieres empezar de una forma simple, puedes regalarte solo un minuto para notar tu respiración. Llevar la atención al aire que entra y sale es una forma básica de meditación para principiantes y puede ayudarte a volver al presente con un poco más de calma.

Ejercicio breve

  • Siéntate como te resulte cómodo y afloja un poco los hombros.

  • Lleva tu atención al aire que entra por la nariz y sale de nuevo, sin forzarlo.

  • Haz 3 respiraciones lentas, solo observando cómo tu cuerpo se mueve al inhalar y al exhalar.

  • Si tu mente se distrae, vuelve con amabilidad a la siguiente respiración.

No se trata de hacerlo perfecto, sino de darte un primer espacio para parar. A veces, algo tan simple como volver a la respiración puede servirte para empezar a meditar sin presión y con más suavidad

¿Te pasa algo como esto cuando piensas en meditar?

  • No sé si lo estoy haciendo bien.

  • Me cuesta quedarme quieto o concentrarme.

  • Siento que mi mente no se apaga nunca.

  • No tengo mucho tiempo para empezar.

  • Quiero intentarlo, pero no sé por dónde comenzar.

Si te identificas con una o varias, estás más cerca de empezar de lo que crees. Meditar no exige hacerlo perfecto; solo darte un primer espacio para parar y volver a ti.